Categoría: SOCIEDAD

Segunda Transición (ii): Madrid DF

Han pasado más de 100 días desde las elecciones, y seguimos sin gobierno. Parece que tras la Semana Santa se avista algún pequeño cambio en las negociaciones entres las autodenominadas fuerzas del cambio. Puede que éstas hagan posible un ejecutivo antes del próximo 2 de mayo. Mientras la élite política sigue debatiendo y el estado sigue descabezado, con un gobierno en funciones que sigue jugando a su ritmo fuera de prórroga, parecen inevitables determinadas reformas que se avistan necesarias desde hace años. Una de ellas es el estatus de capitalidad de la Villa de Madrid, algo que la actual alcaldesa, Manuela Carmena, ha reclamado en más de una ocasión.

Si bien en derecho comparado el estado autonómico actual se puede considerar un estado federal, en el papel está configurado como un estado federal imperfecto, y entre las imperfecciones está la situación de la capital. En la actualidad, los madrileños tenemos que cargar con los gastos añadidos de seguridad e infraestructuras, entre otros, que supone ser la capital del reino. Pero no sólo eso, factores como la especulación urbanística o la gentrificación que su sufre la ciudad por su posición, hacen, por ejemplo, que los madrileños vean incrementado sus gastos básicos, como el de la vivienda, así como una diáspora del centro al extrarradio de la ciudad.

Ciudadanos y PSOE llevan en su programa una reforma constitucional que haga posible una estructura federal del Estado. Esa reforma debería de dotar un estatus especial a la ciudad de Madrid, creando un distrito federal exclusivo, donde los habitantes de la misma no tengamos que cargar con los costes que generan la capitalidad, así como la implementación de medidas compensatorias como un incremento salarial, como ocurre en otras capitales del mundo, tales como Londres. Todo ello, si en la futura reforma se mantiene Madrid como capital del estado. Esperemos que sí, aunque con estos políticos nunca se sabe.

 

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Un mundo sin terror

Este debería de ser el principal objetivo de los gobernantes de todo el planeta, muy particularmente de los de las sociedades democráticas. Esta semana Bruselas y Lahore han sufrido las catastróficas consecuencias de un atentando terrorista. Un realidad que acontece diariamente en varios países del mundo y cuya erradicación tan sólo es posible atacando la raíz del problema, la financiación. El terrorismo existe porque hay dinero que lo financia.

Como apuntaba el ya fallecido sociólogo Ulrich Beck, el terrorismo es uno de esos riesgos que plantea la nueva modernidad de la sociedad global. Una sociedad del riesgo donde las libertadas y derechos fundamentales de la personas se enfrentan a ataques contra las mismas. Es por ello, que lejos de ceder ante el terror de los atentados dando a alas a grupos de extrema derecha o recortando libertades, las sociedades democráticas, y particularmente las europeas, han de ser contundentes en la defensa de unos derechos fruto de muchas luchas. Sólo siendo fuertes y combatiendo el terrorismo con inteligencia se podrá vivir en mundo sin más miedos de los necesarios. Un mundo sin terror.

Segunda Transición (i): Los sindicatos

Estos días vivimos en un período extraño en la política española tras la fragmentación que supusieron los comicios del pasado 20 de diciembre. Es período de cambio tras el agotamiento de un sistema caduco (o régimen, como dicen algunos)  que tienen su origen en el final la dictadura franquista. Es esta la razón por la que, bajo el nombre de Segunda Transición, inicio una serie de artículos sobre los retos que el estado español ha de afrontar bajo mi perspectiva para superar esta crisis institucional, acuciada por la neativa coyuntura económica y social. Una época en la que las transformaciones son necesarias, siempre bajo el paraguas de un amplio consenso. Y una de esos nuevos retos es el que representa la defensa de los derechos de los trabajadores, y más concretamente de las organizaciones sindicales.

Este fin de semana ha tenido lugar la renovación del secretario general de UGT, dejando a Cándido Méndez en paro, pues llevaba en el cargo desde hace no sé sabe cuándo. Sin lugar a dudas, desde que comenzara la crisis económica en 2008, los sindicatos han sufrido un desprestigio notable en la sociedad. Muchas veces este desprestigio ha venido desde los medios de comunicación de la derecha, incluso desde la política, pero muchas otras se trata de una consecuencia que los mismos se han ganado a pulso, al no saber adaptarse a las necesidades de quienes dicen defender: los trabajador@s.

Hace mucho que estos se convirtieron en maquinarias burocráticas, financiados básicamente con dinero público, que lejos de defender los derechos de la mayor parte de  los trabajadores y trabajadoras, se ha volcado en exclusiva a defender una especie en extinción: el trabajador con contrato indefinido. Así pues, para los sindicatos actuales la precariedad solo existe en relación a estos, dejando de lado la verdadera precariedad: los trabajadores temporales, los falsos autónomos, o lo parados, entre otros. Los verdaderos precarios: la mayor parte de la población activa. Esto se refleja en la baja sindicación a los mismos, y con ello, una menor implicación de los sindicatos en la lucha por los derechos de los trabajadores en general.

Se trataría que estos fueran financiados en exclusiva por los trabajadores, tal y como ocurre en muchos países nórdicos. Para ello, se podría establecer una sindicación libre, pero obligatoria.

Una solución a este problema se solucionaría con una menor dependencia, por no decir nula,  de los ingresos de estado. Se trataría que estos fueran financiados en exclusiva por los trabajadores, tal y como ocurre en muchos países nórdicos. Para ello, se podría establecer una sindicación libre, pero obligatoria. Es decir, que los trabajadores tuvieran la obligación de destinar un porcentaje de su nómina a un sindicato o colegio profesional, según el caso, siempre respetando la privacidad de esta elección. De este modo, los sindicatos, al no depender de las subvenciones del estado, se preocupararían de los verdaderos problemas de sus afiliados. Quizá este sea un cambio que una próxima reforma constitucional podría recoger. Mientras, los españoles y españolas tendrán que conformarse con ese politburó que son los sindicatos actuales, y los cuales sufragan de forma indirecta. Porque una vez más, parece que pagamos para nada.

Frozen: Disney se vuelve feminista

Frozen (2013) supone un antes y un después en el universo Disney. No sólo porque haya sido una de sus películas más exitosas de todos los tiempos, sino porque la película rompe con el esquema clásico de roles empleado en la narrativa de Disney, marcado por un patrón patriarcal, en el que las funciones de la mujer y el hombre están determinadas básicamente en torno a la sumisión. Basada en el cuento de Hans Christian Andersen, La Reina de las Nieves, y codirigida por Jennifer Lee, la primera realizadora de  una película Disney, Frozen se ha convertido en la película Disney más taquillera de la historia después de Toy Story, y ha sido galardonada con varios premios, entre los que cabe destacar el Oscar a Mejor Película de Animación, y a Mejor Canción.

La historia narra la vida de Elsa, princesa del reino de Arendelle y heredera del trono, quien posee la habilidad mágica de crear hielo y nieve. Cuando es pequeña, debido a sus poderes, deja inconsciente por accidente a su única hermana, Anna, lo que hace que sus padres tomen la decisión de aislarla del mundo. Cuando sus padres fallecen durante un viaje, Elsa tomará posesión del trono del reino como heredera. Sin embargo, tras entronizada, Elsa se negará a aceptar la repentina propuesta de matrimonio de Hans, un apuesto príncipe, con su hermana Anna, lo que desembocará en un descontrol de sus poderes. Ante el miedo así misma, Elsa huye del reino para refugiarse en el bosque y vivir en soledad con sus poderes, incomprendidos por el mundo. Será entonces cuando Anna organizará una expedición en busca de su hermana mayor.

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Lo primero que cabe destacar de la Frozen, es el peso que tienen los personajes femeninos sobre los masculinos. En esta historia, las mujeres gozan de protagonismo absoluto, ostentando el papel  de heroínas, sin seguir los patrones habituales del cuento tradicional. Por un lado, está la historia principal, en la que Elsa es una heroína que se se tiene que enfrentar a su gran enemigo, ella misma. A lo largo de la historia, Elsa logrará luchar contra si misma para terminar aceptándose tal y como es, con su poderes mágicos. Por otro lado, la trama secundaria narra la historia de su hermana Anna, quien tendrá que luchar con el entorno para encontrar a su hermana.

El papel del hombre en Frozen es completamente secundario, e incluso son ridiculizados. Además, es destacable que ambas protagonistas, Elsa y Anna, rechacen a sus pretendientes. El villano de la película, Hans, pertenece a una trama secundario, pues el “villano” de la trama principal es la propia Elsa, que no se acepta así misma. Hans y el resto de personajes masculinos son ridiculizados como avaros, presumidos, superfluos, y tiendo siempre un carácter secundario. Este es el caso de Kristoff, un leñador que ayudará a Anna en la búsqueda de su hermana, con quien mantendrá relación sentimental, basada en el compañerismo y no en la dependencia. La supremacía de la mujer sobre el hombre en la película, trajo consigo su concerniente polémica en los Estados Unidos, donde algunos medios como Fox News acusaron a la película de “adoctrinamiento feminista”, por ensalzar los valores de la mujer a costa del hombre.

Pero además, dejando de lado la aportación a nivel de género de Frozen, a mi juicio, esta historia de Disney también aporta una ruptura completa con el planteamiento básico del cuento, en el que los personajes se han de enfrentar a agentes externos y aprender a través de sus aventuras y desventuras pautas de comportamiento que que conviertan sus acciones plausibles y exitosas en los términos impuestos en la sociedad. En Frozen, como comenté, la trama principal gira entorno a la autoaceptación de Elsa, tal y como es. Elsa es protagonista y antagonista al mismo tiempo, pues su misión no es otra que aceptarse tal y como es, para que el resto de la gente la acepte.

queen_elsa_png_frozen__by_ninetailsfoxchan-d6xayrtNo cabe duda que la historia puede entenderse como una metáfora de la identidad sexual. De hecho, se puede encontrar un cierto paralelismo en la extraña habilidad de Elsa de convertir todo en hielo y nieve, con la aceptación de la homosexualidad, tanto a nivel social como personal. Cuando es una niña, son los propios padres de Elsa quienes instan a que su hija oculte sus poderes, por ser peligrosos para su entorno. Crecida con ese sentimiento de culpabilidad, Elsa no se acepta así misma, lo que le impide una socialización con el resto, por lo que huirá para vivir “libre” su “diferencia”. En el extremo opuesto estaría su hermana Anna, quien tiene grandes habilidades sociales. Elsa tendrá primero que aceptarse a sí misma, para luego poder sociabilizar con la gente y que la acepten tal y como es.

En la película, el momento de autoaceptación de Elsa es encumbrado con la oscarizada canción Let it go, traducida como “suéltalo”, que ha sido interpretada como una metáfora de la salida de armario, ya que en ella se dicen frases como  “no dejes que sepan de ti”, “No han de saber”, “Suéltalo, no lo puedo ya retener” o “soy libre y ahora intentaré sobrepasar los límites”.  Sin lugar a dudas, no es de extrañar que la película se haya convertido en un referente dentro del colectivo LGTB.

Es curioso la polémica sobre el cambio de patrón en Disney ha llegado hasta tal punto, que muchos colectivos homófobos han acusado a la película de propaganda homosexual, perjudicial para la educación de los niños. Como argumentaba en una entrevista la codirectora de la película de animación en una entrevista a la BBC, los filmes de Disney se han hecho en eras diferentes, en épocas diferentes y los celebramos por diferentes motivos. Este se hizo en 2013 y tiene un punto de vista de 2013”.

Sin lugar a dudas, Frozen ha supuesto un cambio radical en la narración Disney, la cual lleva décadas atrayendo la atención de niños y niñas de todo el mundo. Esperemos que la factoría de sueños siga por esta línea…

Titanic, la otra historia

Para todos los que vivís en Madrid, o que vayáis a venir en breve, os recomiendo que acudáis a ver Titanic – The Exhibition.

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Como sabéis el barco se hundió en 1912. En época de grandes cambios tecnológicos, pero también sociales. Cinco años después tendría lugar la Revolución Soviética, y seis después, el establecimiento de la República de Weimar, entre otros.

Muchos hoy se piensan que el Titanic era un crucero de lujo, que alojaba también a gente pobre. En 1912 no existían aviones, y a esta tragedia se la puede considerar la mayor catástrofe de los medios de transporte masivos de la Historia. 

Más de 1 500 personas se estima que perdieron la vida. Teniendo en cuenta que era un transatlántico que cubría la ruta Londres-Nueva York, esto supondría en la actualidad el accidente simultáneo de al menos 5 aviones comerciales. Ya no es tan crucero la película…

También podemos ver esta tragedia como un accidente, o como el resultado de los intereses particulares de algunos hombres. El Titanic fue diseñado como el barco más seguro de la Historia, con un innovador mecanismo antihundimiento. ¿Cómo es que terminó en la profundidades del Óceano Atlántico?

Algunos siempre se dicen que la naturaleza siempre puede con la tecnología humana. Lo que no nos cuentan, es la cantidad de negligencias que hubo este hundimiento. Invito que acudáis a la exposición para descubrirlas.

Para algunos el Titanic simboliza el fracaso de una Humanidad fascinada por el lujo, la megalomanía y una tecnológica “faraónica”. Para otros (y esta es la versión menos mediática), el Titanic simboliza cómo la avaricia de unos pocos, terminó con los sueños de más de un millar de personas, de distinto sexo, edad y condición social.

Hay que recordar, que a excepción de la fuerza mayor o catástrofe natural, nada en la vida de los hombres y mujeres ocurre fortuitamente. Todo tiene una causalidad fruto de la naturaleza humana (a veces inhumana), por la acción u omisión, bien sea de forma consciente o inconsciente.

Un acto machista II

A los que siguen enredados con el bebé de Carolina Bescansa y su presencia en el Congreso, ese acto machista que está dando tanto que hablar, alentando por “intelectuales” como Diana Aller (ejemplo máximo de posmodernidad), cuyo artículo No es postureo, es necesario triunfa en la red, les diré que:

Yo no tengo que aguantar el olor a mierda de los bebés de nadie mientras trabajo. Tampoco sus lloros, ni sus pucheros. Se llama respeto. Porque somos PERSONAS y no animales. Aunque algunos se comporten como tal.

Lo feminista hubiese sido no ir al Congreso para exigir una baja de maternidad/paternidad digna, aunque en el Congreso de los Diputados ya exista el voto telemático para sus señorías. Puede que una mujer como Carolina Bescansa, procedente una acomodada familia de antiabortistas gallegos,  quien considera que el derecho al aborto de las mujeres no es algo prioritario para la sociedad, no lo entienda. Claro, que una mujer que opina así, pocas lecciones tiene que dar de feminismo.

A partir de ahora, intentaré no alimentar polémicas absurdas, sobre todo hasta que no haya un gobierno que no sea el del PP.