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Un mundo sin terror

Este debería de ser el principal objetivo de los gobernantes de todo el planeta, muy particularmente de los de las sociedades democráticas. Esta semana Bruselas y Lahore han sufrido las catastróficas consecuencias de un atentando terrorista. Un realidad que acontece diariamente en varios países del mundo y cuya erradicación tan sólo es posible atacando la raíz del problema, la financiación. El terrorismo existe porque hay dinero que lo financia.

Como apuntaba el ya fallecido sociólogo Ulrich Beck, el terrorismo es uno de esos riesgos que plantea la nueva modernidad de la sociedad global. Una sociedad del riesgo donde las libertadas y derechos fundamentales de la personas se enfrentan a ataques contra las mismas. Es por ello, que lejos de ceder ante el terror de los atentados dando a alas a grupos de extrema derecha o recortando libertades, las sociedades democráticas, y particularmente las europeas, han de ser contundentes en la defensa de unos derechos fruto de muchas luchas. Sólo siendo fuertes y combatiendo el terrorismo con inteligencia se podrá vivir en mundo sin más miedos de los necesarios. Un mundo sin terror.

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Sobre terrorismo global

Javier Olano

Desde que el pasado viernes 13 tuvieran lugar los atentados terroristas de París, no paro de escuchar y de leer todo tipo de opiniones y lecciones de moral sobre la paz, el terrorismo y la política internacional. En este país dirigido por mediocres, todo el mundo es experto en todo. La “transversalidad” del conocimiento. Bueno, pues ha llegado un punto que en el que las venas de mi cuello y mi frente ante tales atropellos están dejando en nada las de María Patiño.

El terrorismo existe porque es una arma de propaganda efectiva, del mismo modo, que la propaganda es la base de la existencia del terrorismo. No entendemos como gente en menos de un año ha pasado de hacer botellones y escuchar pop para inmolarse en nombre de Alá. “Les han lavado el cerebro”. Parece que siempre vemos la paja en el ojo ajeno. Pero a nosotros también intentan lavarnos el cerebro, e incluso a veces lo consiguen. ¿Y cómo se logra eso? Diciéndonos lo que queremos oír, aunque no sea verdad o sea utópico, pero de tal forma que parezca real o con posibilidades de serlo. La utopía es la materia prima de la propaganda.

En nuestra vida real, entendemos que toda acción u omisión voluntaria tiene un nexo causal. Es lo que llamamos lógica. Sin embargo, a la hora de entender la naturaleza, cuya complejidad es ajena al ser humano, configuramos historias o relatos que simplifican la realidad para poder comprenderla. Muchas veces esa simplificación es fruto de un laborioso proceso de investigación empírica que encuentra la lógica en lo que acontece. Lo denominamos ciencia. Otras, esa simplificación es fruto creencias creadas por algunos hombres. Surgen así las ideologías, que encuentran su base en el dogma, entre las que destacan las religiones.

Sin embargo, estos relatos ideológicos son contrarios a la propia esencia del ser humano, cuyo pensamiento se basa en la razón y la lógica. Si bien es cierto que las ideologías pueden lograr eficacia en sus objetivos en un momento determinado, su eficacia a los largo del tiempo se logrará mediante su incidencia en el común de las sociedades, la cultura, siempre con una inclusión parcial de sus dogmas en este sistema más complejo, propio de la naturaleza humana.

No llego a comprender, cómo si somos conscientes de que los intereses particulares y sociales de las personas, como seres humanos, residen básicamente en la manutención (el trabajo) y la salud, pensemos que en otros pueblos estos se rijan solo por intereses ideológicos. “En tal país son suníes, en el otro son cristianos, en el otro comunistas…”. Sin embargo, damos por hecho que la mayor parte de nosotros las ideologías/religiones nos la traen al pairo, sobre todo si contradicen nuestros intereses personales y colectivos. Cogemos de ellas lo que nos interesa. Deberíamos pensar que en países como Arabia Saudí, como en España, viven “calvos, ricos, pobres, religiosos, seguidores de fútbol, lesbianas, minusválidos,…”: personas como nosotros.

Terminar con el terrorismo global no parecería muy difícil, acabando con lo que lo ocasiona. Si se cerraran los paraísos fiscales de todo el mundo y se controlaran todos los mercados, desde los hidrocarburos hasta la droga, pasando por el del trabajo de personas esclavizadas, no existiría terrorismo alguno.

Desde el nacimiento del ser humano, tal y como lo conocemos hoy, hace miles de años, los intereses sociales se han terminado imponiendo a los ideológicos, tanto a nivel individual como colectivo. Es más, se puede decir que las ideologías son la herramienta para intentar de imponer los intereses de unos sobre los otros. El poder. Trasladando estos intereses de poder al terrorismo de la sociedad global actual, está claro que las motivaciones del mismo subyacen a una guerra por el poder, poder que en nuestra sociedad capitalista se materializa en el dinero. Seguramente, que mientras unos pobres desgraciados se inmolan en Iraq o en París, los jefes y autores ideológicos de las masacres terroristas estén en Dubai, o incluso en algún barrio de la capital francesa disfrutando de ese dinero ganado ilícitamente. Disfrutando del poder.

Terminar con el terrorismo global no parecería muy difícil, acabando con lo que lo ocasiona. Si se cerraran los paraísos fiscales de todo el mundo y se controlaran todos los mercados, desde los hidrocarburos hasta la droga, pasando por el del trabajo de personas esclavizadas, no existiría terrorismo alguno. ¿Por qué no sé hace? Porque no hay conflicto de intereses si no hay intereses contrapuestos.

Después de esta reflexión, pasaré analizar muy brevemente qué acontece en uno de los lugares con mayor importancia en la Historia del progreso social: lo que hoy llamamos Oriente Medio. En este lugar fue donde hace miles de años nació la Civilización, y desde entonces hasta nuestros días, por la importancia económica que tiene la zona (no es casual que la civilización naciese allí), ha sido campo de batalla de distintos pueblos, por el control de la región. Este video explica muy bien la importancia de la región, de forma breve y didáctica, en relación a la guerra siria. Así pues, Oriente Medio ha sido objeto de conquista de distintos pueblos, como el persa, el griego, el romano, el árabe, el turco, el inglés, el francés, el ruso, el estadounidense… Sin embargo, tan solo dos pueblos de ellos, locales, han logrado una hegemonía en la zona hasta nuestros días, a través principalmente de dos elementos: uno cultural, como la lengua, y otro ideológico, como la religión. Son el pueblo persa y el pueblo árabe.

Para ello, ambos han usado una misma herramienta, el Islam. Está religión semítica monoteísta puede considerarse la más avanzada antropológicamente de las denominadas “religiones del libro”, en base a dos factores: la incorporación de una noción aristotélica de Dios, que abandona el antropomorfismo para identificarse con la naturaleza (lo que será la base para un avance tecnológico basado en la ciencia), y la incorporación de estructuras sociales y políticas en la sociedad en base a figuras como la umma (comunidad). No se puede desligar la importancia del Islam de su propio nacimiento en el contexto árabe, y su expansión gracias su líder, Mahoma, quien estableció las bases del Imperio árabe. Imperio que perdurará en el tiempo gracias a la implantación del idioma árabe, de forma similar que ocurrirá posteriormente con los imperios hispano, francés e inglés.

Ante tal situación, el pueblo persa, histórico enemigo local de los árabes, adoptará el Islam como religión, pero estableciendo una rama «protestante» a la doctrina original. Se fundará el chíismo, que tendrá su base en la creación de estructuras jerárquicas en el ámbito religioso. Una forma de mantener un control político de la religión, en consonancia a lo que ocurriría en el cristianismo con la creación de la Iglesia católica (apostólica y romana) para mantener el poder político tras la caída del Imperio Romano de Occidente. Parece que hay una analogía clara en el uso ideológico del Islam por parte del pueblo árabe, como del pueblo romano con el Cristianismo. Del mismo modo, lo encontramos con las producciones de Hollywood y el Imperio americano.

Si algo nos ha enseñado la Historia, pero particularmente el siglo XX, es que no hay arma de guerra más poderosa y destructiva que la propaganda.

Quedan así, hasta nuestros días, dos corrientes principales en Islam: el sunismo, la mayoritaria, basada en el seguimiento de la sunna o predicaciones de Mahoma, y el chiísmo, que se basa en un linaje que jerarquiza la religión por doctrina, y está fundado fundado por Ali Ibn Abi Talib, marido de Fatima, hija de Mahoma. El chiísmo es solo mayoritario en el estado teocrático de la República Islámica de Irán (antigua Persia), y cuenta con comunidades numerosas en Iraq, Siria, Líbano, Baréin o Yemen. Sin embargo, ya he dicho que no es la religión la que opera tras el terrorismo, simplemente es una herramienta de propaganda más para conseguir poder.

Visto esto, vemos como la hegemonía cultural es un factor determinante a la hora de conquistar pueblos. Así lo han comprendido todas las potencias coloniales a lo largo de la Historia, implantando protectorados, como figuras eficaces de control. Para controlar un pueblo, es necesario que este no lo vea como una invasión, y que mejor que apoyar líderes locales que operen hacia ese control. Si algo nos ha enseñado la Historia, pero particularmente el siglo XX, es que no hay arma de guerra más poderosa y destructiva que la propaganda.

Estos días, sorprende de sobre manera, como a raíz de los atentados de París, oímos a políticos como Pablo Iglesias, líder de Podemos, criticar las operaciones militares de EE. UU. e Europa en la zona, así como la financiación directa del grupo terrorista Daesh por países árabes como Arabia Saudí, Catar o Kuwait, que a su vez tienen fuertes lazos económicos con Europa y EE. UU.. No seré yo quien defienda la guerra. Pero vamos a darle un poco de coherencia a todo.

Resulta que el señor Pablo Iglesias realiza semanalmente un programa llamado Fort Apache, con completa libertad editorial (aparentemente), en Hispan TV, canal público iraní en español, desde el nacimiento de esta televisión. No es casualidad que en 2012 el entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, inaugurará la emisora en Madrid. Pese al bloqueo internacional, España es de los pocos países de Europa occidental con relaciones históricas con el régimen teocrático, ya que, entre otros factores, no cuenta apenas con exiliados iraníes tras el establecimiento de la república islámica en 1979 (a diferencia de Reino Unido, Francia o Italia).

Tampoco es casual que el canal iraní se emitiera en castellano y con el objetivo de difundirse en Latinoamérica principalmente. Hay que recordar que Irán, junto a Venezuela, son los principales miembros de la OPEP, organización que determina el precio del petróleo, y que tiene en su seno un enfrentamiento entre los países árabes del Golfo y la Liga árabe, quienes venden por debajo del precio fijado presionados por EE. UU. y Europa, y estos dos grandes países.

También sorprende que Podemos haya fichado a Julio Rodríguez, exJemad con el gobierno de Zapatero, cuando España participó en el ataque a Libia y derrocamiento de Gadafi, después que el conflicto interno del país árabe estuviera provocando de un incremento del precio de los hidrocarburos en Europa. Este ataque fue defendido por el “filósofo” Santiago Alba Rico, también candidato por Podemos. Esta formación, que ha tenido un importante apoyo mediático a nivel estatal (los medios, la propaganda del capital), también lo tiene a nivel internacional, con medios afines a la formación como conglomerado mediático RT (que también opera en español). Este medio público ruso, ligado al presidente ruso Vladimir Putin, ha sido valedor de las controvertidas en los países occidentales como el caso del fundador de Wikileaks, Julian Assange, o el exespía Edward Snowden, entre otros.

En la actual sociedad global, Rusia es uno de los principales aliados de Irán. Se puede considerar que ambos estados son “guardianes” de la democracia y los los valores de la Humanidad. Debe de ser sobre todo, por además de financiar el terrorismo, practican terrorismo de estado. Además, Irán financia abiertamente grupos terroristas de otros países como el grupo libanés Hizbolá o el palestino Hamás, y al gobierno sirio de Bashar al Asad.

Y mientras unos muriendo, otros bebiendo champan, y aquí todos opinando. Qué cada uno piense lo que quiera. Pero pensemos que la propaganda influye sobre todos. Así que concepciones simplistas de la realidad, y lecciones pacifistas, las justas. Lecciones de moral, no gracias. Solo la razón y la ética nos puede dar las claves par resolver los conflictos ese la sociedad.

Os dejo un brillante corto documental sobre qué la realidad. Es de Victoria Farner, y se llama ¿De qué color era la Grecia clásica?. Que el título no os engañe.

No a la guerra. Liberté, égalité, fraternité.

Je suis Paris

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Je suis Paris. I hope this unnecessary terror and all these murders, whose figures unfortunately increase, DO NOT MAKE US TO BE AFRAID OF THESE ANIMALS.

Now, they will want to cut our freedom.

We say NO. It is time to face international terrorism among all. If we do not, it will be worse. For that, we should demand to our governments:

  • All world’s tax havens should be shut down immediately. An in-depth control of oil market should be carried out. TERRORISM EXIST BECAUSE MONEY IS A STAKE.
  • An international UN peacekeepers mission should be started in Middle East (Lebanon, Sirya and Iraq) in the following days. We should give these countries to their citizens. The terror Parisians have lived this evening, it is the terror that Lebanese, Siryan, and Iraqis suffer in their daily lives since year ago.

Todos con París. Espero que todos estos asesinatos, cuyas cifras aumentan por momentos, y este terror innecesario no nos haga tener miedo de estos animales. 

Ahora querrán recortarnos nuestras libertades.

Pues NO. Ha llegado la hora de que erradiquemos el terrorismo internacional entre todos. De raíz. Si no se hace, irá más. Para ello pidamos a nuestros gobiernos:

  • El cierre inmediato de todos los paraísos fiscales, así como un exhaustivo control del mercado internacional de hidrocarburos. El terrorismo existe porque hay dinero en juego.
  • Una misión de paz de Naciones Unidas urgente en Líbano, Siria e Iraq. Devolvamos estos países a sus ciudadanos. El terror que han vivido hoy parisinos es el que viven diariamente libaneses, sirios e iraquíes.