Categoría: FEMINISMO

Heroínas feministas

¡AVISO!: NO CONTIENE SPOILERS

Ya queda menos para que comience la esperada sexta temporada de Juego de Tronos. Para  los que no conozcan esta serie de TV, que hasta Pablo Iglesias regaló al rey Felipe VI, ésta narra la historia de varios reinos que luchan por hacerse con el trono para gobernar al resto, sito en la ciudad de Desembarco del Rey. Las batallas y conspiraciones se suceden mientras algo externo que puede terminar con todos ellos avanza: el invierno. Un invierno que trae consigo invencibles soldados fantasmagóricos. Sin lugar a dudas, una metáfora de la política, en la que los problemas entre los hombres no dejan ver los verdaderos problemas a solucionar para la sociedad.

Pero no sólo el argumento es un atractivo para los espectadores. También los personajes, y muy particularmente los personajes femeninos: Daenerys Targayren, Cersei Lannister, Brienne de Tarth o Sansa y Arya Stark, entre otras. Si bien se pueden considerarse  todas ellas heroínas en distintas tramas, tan solo dos ellas asumen ese papel en la historia desde un punto estrictamente femenino: Cersei y Sansa. Pero, ¿por qué? Ambas cumplen los roles que se le marca para ser heroínas, en este caso, la consecución de poder (e igualdad de trato), un poder que además está restringido a los hombres. Sin embargo, a diferencia del resto, este papel lo asumen con sus armas de mujer, y nunca mejor dicho.

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Si bien en la trama ambas están enfrentadas, a las dos les une su lucha por el poder siendo maltratadas y violadas por su condición. En el caso de Cersei, reina como una Lannister en la sombra en un mundo dominado por los hombres, algo que no merma sus ansias de poder. Por otro lado, Sansa intenta recuperar el honor familiar y poder de los Stark, valores propiamente asignados a la figura masculina, desde una posición de sometimiento al hombre, tal y como marcan las normas del entorno.

Estos dos casos contrastan claramente con el resto de heroínas de la serie, quienes no dudan en asumir patrones puramente masculinos para poder lograr sus objetivos. Se produce algo que es muy frecuente en la narrativa actual: las masculinización de la mujer, bien a través del hembrismo, como en el caso de Arya o Brienne, o como un patrón de heroína machista, en el caso de Daenerys. Ella es quien claramente representa el modelo ideal de heroína bajo una perspectiva heteropatriarcal, pues su figura de poder recrea el típico fetiche masculino: dominación sexual, ingenuidad, de físico exuberante y exótico. En el aspecto político, siempre necesita apoyarse en hombres para tomar sus decisiones. Algo similar ocurre con otras heroínas de la serie.

En la actualidad, estamos acostumbrados a que determinadas funciones o acciones de los personajes de ficción estén asignadas en función del género, casi siempre desde un punto de vista patriarcal. Por ello, el papel de la mujer como heroína es un tema interesante a analizar, sobre todo en las protagonistas de nuevas películas como la saga Los Juegos del Hambre (2012) o Divergente (2012), ambas protagonizadas por mujeres, en las que, sin embargo, éstas terminan desempeñando roles masculinos. Esta narrativa clásica del sistema sexo-género se contrapone a lo que ocurre en la serie basada en las novelas de George R. R. Martin, Juego de Tronos, en la que los personajes masculinos realizan sus acciones al margen de lo establecido para los hombres, y en la que, como hemos visto, se representan heroínas feministas, casi ausentes en la narrativa clásica.

 

 

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La Política, cosa de mujeres

Esta semana se ha celebrado el Día de la Mujer, anteriormente conocido como Día de la Mujer Trabajadora. Múltiples eventos y homenajes han tenido lugar, pero lo que se ha demostrado, es que el 8 de marzo se ha revelado claramemente como el día con barra libre para decir sandeces. De todo tipo y color. Un flaco favor a la esencia de lo que representa la mujer.

Con ese motivo, quiero hacer un pequeño homenaje a tres mujeres. Tres mujeres dedicadas en vida íntegramente a la política, porque es ingenuo quien piense que la política con mayúsculas es cosa de hombres. Quién piense eso, es que realmente no sabe lo que es la política. He elegido tres mujeres marxistas, dos de ellas judías, y una católica. Para los más dogmáticos. Tres mujeres que fueron un referente no sólo en su tiempo, sino en la Historia. Una de ellas lideró un movimiento social y político, otra un partido histórico,  y la tercera, un país entero. Tres mujeres activas y luchadoras: tres políticas que marcaron un antes, y un después en el siglo XX.

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La primera de ellas es Rosa Luxemurgo. Mujer, judía y comunista. Lo tenía todo en su contra. Política y teórica. Su oposición a la I Guerra Mundial la llevaría a la muerte en la Revolución de los Espartanos en 1919. Fue muy crítica con la revolución bolchevique, pero de una forma constructiva. Para ella, la socialdemocracia y la lucha de clases eran dos fases de un único movimiento, no algo contrapuesto. Mantenía la tesis de que sin socialdemocracia no puede haber una lucha de clases real y sostenida en el tiempo. Una mujer que es un referente para casi toda la izquierda, sin fisuras.

La moderna clase proletaria no desarrolla su lucha de acuerdo a un plan establecido en un libro teórico; la actual lucha de los trabajadores es una parte de la Historia, una parte del progreso social, y en el centro de la historia, en el centro del progreso, en el medio de la lucha, aprendemos cómo debemos luchar…  Rosa Luxemburgo

La segunda, Golda Meir. Mujer, ucraniana, judía, criada en EEUU, feminista, sionista y marxista. Sin lugar a dudas, de las tres es la que genera más controversia. Se traslada a Palestina para trabajar en los kibutz en la construcción del estado de Israel, bajo un modelo marxista. Será una de las primeras ciudadanas del nuevo estado de Israel y embajadora de Israel en la URSS, primer país en reconocer a Israel, gracias a sus negociaciones personales con Stalin. Después, Ministra de Trabajo y continuará su carrera política hasta convertirse en la cuarta primera ministra de un estado en la Historia. Pese a considerarse sionista, siempre estuvo en contra del éxodo palestino, pero sí de la integración de la población árabe en una verdadera democracia y estado de bienestar, igualitario, el cual ayudó activamente a construir.

Sin embargo, esta carrera se vería interrumpida por los acontecimientos del Yom Kipur de 1973. Meir, siguiendo las instrucciones del entonces secretario de estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, llevó al país a la guerra contra los árabes, lo que le costaría su reputación dentro de la izquierda israelí. Aún así, en 1974 volvería a ganar las elecciones con el Partido Laborista. Pero Golda, arrepentida por la acción bélica, algo que nunca se perdonaría, ella que conocía bien el ruso y sabía que dimitir no era nombre propio, dejaría ese mismo año su cargo consciente del grave error que había cometido. De las tres, fue la única que alcanzó el poder.

La tercera y última mujer política que aquí homenajeo fue Dolores Ibárruri. Mujer, vasca y católica, y popularmente conocida como Pasionaria. Ligada a la lucha obrera en Asturias, donde comenzó su carrera política en el PCE. En la II República sería diputada por Asturias, y vicepresidenta del Congreso durante la Guerra Civil. Siendo miembro destacado del partido comunista, se exilia en la URSS, entonces liderada por Stalin, convirtiéndose en 1942 con el apoyo de éste,  en la secretaria general del PCE. Desde el exilio, y con el apoyo de la URSS, organizó durante años la resistencia al franquismo, hasta su dimisión en 1960. Siempre fiel a la doctrina Moscú. Volvería a España tras es reestablecimiento de la democracia, siendo elegida otra vez diputada por Asturias. Un hecho histórico, cuya imagen supondría el cierre del devastador paréntesis que había supuesto la dictadura franquista para España.

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Tres mujeres, tres símbolos, y tres políticas imprescindibles. Durante la mayor parte de sus carreras fueron fontaneras, como se las llamarían hoy en día. Porque la política no es sólo teoría y hablar. La política también es saber gobernar: un movimiento, un partido o un estado.

 

Carla Antonelli: “En la situación social en la que vivimos se buscan culpables, y estos siempre son los colectivos más discriminados y estigmatizados”

Desde que comenzara este año, han sido varios los casos de agresiones por homofobia o transfobia que hemos podido leer en la prensa. Desgraciadamente no sabemos si esto se debe a que los mismos estén aumentando, o que las víctimas de estas agresiones van perdiendo el miedo a denunciarlas. Desde que 2013 el Ministerio de Interior contabilizara los denominados delitos de odio, las agresiones por orientación o identidad sexual en nuestro país son las que encabezan la lista de estos atentados contra derechos fundamentales, con aumentos cada año.

Hace un año, con motivo de la elaboración de un estudio sobre la LGTBfobia, tuve la maravillosa ocasión en entrevistar a Carla Antonelli, diputada en la Asamblea de Madrid por el PSOE, primera mujer transexual con un cargo político en España e incansable activista por los derechos de transexuales, lesbianas y gais. Pese a haber pasado tiempo, la entrevista que a continuación reproduzco goza desgraciadamente de plena actualidad.

 ¿Consideras que la LGTBfobia supone un problema social del conjunto de la sociedad española en la actualidad, o solo problemática minoritaria?

Hablar de una generalidad y de una totalidad nos hace perder la razón de cualquier cosa que digamos. Evidentemente la LGTBfobia no es una cuestión de la totalidad de la sociedad, sino de un sector del tejido social de este país. Hay unos condicionantes como la crisis económica, el descontento social o la busqueda de culpables que hacen que en la actualidad la LGTBfobia haya aumentado. También es el precio de la libertad, de la visibilidad, pues a mayor visibilidad habrá sectores que reaccionen. Pero la solución no es quedarse en el armario, pues esto es lo que ellos quieren. El objetivo es llegar a una normalización, pero para ello se necesita mucha pedagogía, sobre todo en determinados sectores de la sociedad.

Hablar de una generalidad y de una totalidad nos hace perder la razón de cualquier cosa que digamos.

La homofobia representa, según los datos del Ministerio del Interior, la primera causa en los delitos de odio cometidos en España, ¿crees que la LGTBfobia y las agresiones relacionadas con la misma han aumentado en nuestro país en los últimos años, o se trata más de un cambio de percepción?

No, ha aumentado por las razones que he dado anteriormente. Ha aumentado la homofobia y la transfobia. Las crisis económica y el paro son situaciones en las que se intenta buscar culpables como ocurrió con los nazis. Ahora también en Francia o Alemania, surgen sentimientos de xenofobia culpando a los extranjeros ante la ausencia de trabajo, cuando hace pocos años se les reclamó para evitar los peores puestos. En la situación social en la que vivimos se buscan culpables, y estos siempre son los colectivos más discriminados y estigmatizados, ya ahí nos encontramos nosotras y nosotros.

antonelli_LGTBfobiaEn el último año, Galicia y Cataluña han aprobado leyes autonómicas para la lucha de contra la LGTBfobia, ¿cree que es posible un desarrollo legislativo similar en la Comunidad de Madrid?¿qué factores debería de abordar una iniciativa así?

Es posible, siempre y cuando haya un cambio de gobierno, que es lo que va a ocurrir en el 2015. El Partido Socialista de Madrid lleva en su programa la creación una ley de trato y delitos contra la LGTBfobia, así como la ley integral de transexualidad. Se trata de aprobar lo que han aprobado en Cataluña, que iba a llevar originalmente la ley de igualdad de trato de Zapatero. Pero también modificar el Código Penal, para añadir delitos contra la identidad sexual, pues la orientación ya está incluida. Siempre se ha ido por delante en el tema de la protección de la personas gais, dejando por detrás la realidad de la transexualidad.

 ¿A quién le puede molestar que se hable de diversidad? Solamente le puede molestar a la gente que se siente cómoda discriminando y que necesita escalafones para mantenerse.

El avance en materia de derechos de la comunidad LGTB en España ha sido espectacular, sin embargo la LGTBfobia es una realidad, ¿qué obligaciones crees que tiene la sociedad civil respecto al problema?

La obligación siempre tiene que venir desde arriba, desde arriba con la educación y la pedagogía. Educando a las personas en el respecto a la diversidad de las personas con información, contribuyes a cambiar la sociedad. En la actualidad, falta información y hace que mucha gente se agarre a los estereotipos. Pasaba lo mismo con la violencia contra las mujeres, un ámbito en el que gracias a la educación se ha ido avanzando. Había una asignatura que se llama Educación a la Ciudadanía, que el PP eliminó nada más llegar al poder y no tenía nada que ver con la crisis económica. ¿A quién le puede molestar que se hable de diversidad? Solamente le puede molestar a la gente que se siente cómoda discriminando y que necesita escalafones para mantenerse. Les pasó cuando le molestaba que el matrimonio homosexual se llamara así, hasta propusieron otro nombre. De algún modo, les molestaba que la “chusma” fuera igual que ellos.

Particularmente, ¿qué papel han de tomar los medios de comunicación, públicos y privados, respecto a esta problemática?

Visibilizar todas las situaciones. Siempre se ha discutido sobre lo bueno o lo malo de visibilizar los  crímenes machistas, pero la conclusión siempre fue que se ganaba más visibilizando. Cuando más se visibilizara habría la mujeres se animarían más a denunciar. En el caso de la LGTB y los medios de comunicación, la obligación de estos es dar una información libre de prejuicios y un información que sea pedagógica para concienciar a la gente. En el caso de la s agresiones por homofobia, tienen que visualizar la situación, no ocultando información. Hay múltiples informes y estudios en los que se muestran casos en los que los padres o los colegios quieren ocultar el motivo de agresiones. Nunca se puede permitir el ocultamiento de los datos. Eso es lo que está pasando hoy.

En relación al ámbito educativo, donde la LGTBfobia es también una realidad, siendo una de las principales causas de acoso escolar, ¿cómo se ha de combatir este problema?¿cómo se debería de afrontar desde el currículo?

La principal medida es crear un observatorio contra la LGTBfobia, como el que existe en el IES Duque de Rivas, con un servicio para combatir la homofobia y al que los chicos LGTB pueden acudir a tutorías específicas y darles un ambiente más seguro. Muchas veces los ataques de LGTB no sólo se sufren por parte de los alumnos, también por parte de algunos profesores. Tuve un caso de una chica transexual, cuya profesora no paraba de llamarle por su nombre masculino cuando tenía una apariencia física completamente femenina. Esto hacía que muchos compañeros luego la hicieran también acoso escolar. Esto se ha de combatir también con charlas. En la actualidad en Madrid ya no hay charlas, antes los hacía el COGAM, pero desde que está la nueva consejera de Educación, ésta dijo que sus colegios no los tocaban. Todos los delitos de odios han de ser penados por el riesgo de la causa de suicidio.

Hay múltiples informes y estudios en los que se muestran casos en los que los padres o los colegios quieren ocultar el motivo de agresiones.

¿Qué actores considera se deberían de involucrar en una campaña de comunicación social  dirigida a la lucha contra la homofobia en el ámbito educativo? 

Se tiene que recuperar la Educación para la Ciudadanía. Del mismo modo, cuando se dé educación sexual, se ha de hablar de la diversidad sexual. No se trata solo de hacer unos cursillos para la diversidad sexual. Esa es la normalización, hablar de la diversidad cuando se trata de la generalidad. Pero todo debe de estar institucionalizado y bajo una forma legal.

 

Frozen: Disney se vuelve feminista

Frozen (2013) supone un antes y un después en el universo Disney. No sólo porque haya sido una de sus películas más exitosas de todos los tiempos, sino porque la película rompe con el esquema clásico de roles empleado en la narrativa de Disney, marcado por un patrón patriarcal, en el que las funciones de la mujer y el hombre están determinadas básicamente en torno a la sumisión. Basada en el cuento de Hans Christian Andersen, La Reina de las Nieves, y codirigida por Jennifer Lee, la primera realizadora de  una película Disney, Frozen se ha convertido en la película Disney más taquillera de la historia después de Toy Story, y ha sido galardonada con varios premios, entre los que cabe destacar el Oscar a Mejor Película de Animación, y a Mejor Canción.

La historia narra la vida de Elsa, princesa del reino de Arendelle y heredera del trono, quien posee la habilidad mágica de crear hielo y nieve. Cuando es pequeña, debido a sus poderes, deja inconsciente por accidente a su única hermana, Anna, lo que hace que sus padres tomen la decisión de aislarla del mundo. Cuando sus padres fallecen durante un viaje, Elsa tomará posesión del trono del reino como heredera. Sin embargo, tras entronizada, Elsa se negará a aceptar la repentina propuesta de matrimonio de Hans, un apuesto príncipe, con su hermana Anna, lo que desembocará en un descontrol de sus poderes. Ante el miedo así misma, Elsa huye del reino para refugiarse en el bosque y vivir en soledad con sus poderes, incomprendidos por el mundo. Será entonces cuando Anna organizará una expedición en busca de su hermana mayor.

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Lo primero que cabe destacar de la Frozen, es el peso que tienen los personajes femeninos sobre los masculinos. En esta historia, las mujeres gozan de protagonismo absoluto, ostentando el papel  de heroínas, sin seguir los patrones habituales del cuento tradicional. Por un lado, está la historia principal, en la que Elsa es una heroína que se se tiene que enfrentar a su gran enemigo, ella misma. A lo largo de la historia, Elsa logrará luchar contra si misma para terminar aceptándose tal y como es, con su poderes mágicos. Por otro lado, la trama secundaria narra la historia de su hermana Anna, quien tendrá que luchar con el entorno para encontrar a su hermana.

El papel del hombre en Frozen es completamente secundario, e incluso son ridiculizados. Además, es destacable que ambas protagonistas, Elsa y Anna, rechacen a sus pretendientes. El villano de la película, Hans, pertenece a una trama secundario, pues el “villano” de la trama principal es la propia Elsa, que no se acepta así misma. Hans y el resto de personajes masculinos son ridiculizados como avaros, presumidos, superfluos, y tiendo siempre un carácter secundario. Este es el caso de Kristoff, un leñador que ayudará a Anna en la búsqueda de su hermana, con quien mantendrá relación sentimental, basada en el compañerismo y no en la dependencia. La supremacía de la mujer sobre el hombre en la película, trajo consigo su concerniente polémica en los Estados Unidos, donde algunos medios como Fox News acusaron a la película de “adoctrinamiento feminista”, por ensalzar los valores de la mujer a costa del hombre.

Pero además, dejando de lado la aportación a nivel de género de Frozen, a mi juicio, esta historia de Disney también aporta una ruptura completa con el planteamiento básico del cuento, en el que los personajes se han de enfrentar a agentes externos y aprender a través de sus aventuras y desventuras pautas de comportamiento que que conviertan sus acciones plausibles y exitosas en los términos impuestos en la sociedad. En Frozen, como comenté, la trama principal gira entorno a la autoaceptación de Elsa, tal y como es. Elsa es protagonista y antagonista al mismo tiempo, pues su misión no es otra que aceptarse tal y como es, para que el resto de la gente la acepte.

queen_elsa_png_frozen__by_ninetailsfoxchan-d6xayrtNo cabe duda que la historia puede entenderse como una metáfora de la identidad sexual. De hecho, se puede encontrar un cierto paralelismo en la extraña habilidad de Elsa de convertir todo en hielo y nieve, con la aceptación de la homosexualidad, tanto a nivel social como personal. Cuando es una niña, son los propios padres de Elsa quienes instan a que su hija oculte sus poderes, por ser peligrosos para su entorno. Crecida con ese sentimiento de culpabilidad, Elsa no se acepta así misma, lo que le impide una socialización con el resto, por lo que huirá para vivir “libre” su “diferencia”. En el extremo opuesto estaría su hermana Anna, quien tiene grandes habilidades sociales. Elsa tendrá primero que aceptarse a sí misma, para luego poder sociabilizar con la gente y que la acepten tal y como es.

En la película, el momento de autoaceptación de Elsa es encumbrado con la oscarizada canción Let it go, traducida como “suéltalo”, que ha sido interpretada como una metáfora de la salida de armario, ya que en ella se dicen frases como  “no dejes que sepan de ti”, “No han de saber”, “Suéltalo, no lo puedo ya retener” o “soy libre y ahora intentaré sobrepasar los límites”.  Sin lugar a dudas, no es de extrañar que la película se haya convertido en un referente dentro del colectivo LGTB.

Es curioso la polémica sobre el cambio de patrón en Disney ha llegado hasta tal punto, que muchos colectivos homófobos han acusado a la película de propaganda homosexual, perjudicial para la educación de los niños. Como argumentaba en una entrevista la codirectora de la película de animación en una entrevista a la BBC, los filmes de Disney se han hecho en eras diferentes, en épocas diferentes y los celebramos por diferentes motivos. Este se hizo en 2013 y tiene un punto de vista de 2013”.

Sin lugar a dudas, Frozen ha supuesto un cambio radical en la narración Disney, la cual lleva décadas atrayendo la atención de niños y niñas de todo el mundo. Esperemos que la factoría de sueños siga por esta línea…

Lilith, la matriarca

Al principio de los tiempos, Dios creó a Adán y Lilith, quienes vivían en el paraíso. Tenían de todo. Sin embargo, Adán y Lilith no eran los únicos hombres y mujeres en la Tierra. Más allá de los muros del paraíso vivían miles de hombres y mujeres salvajes.

Mientras Adán disfrutaba de todos los placeres que el paraíso les ofrecía, Lilith se preguntaba que había más allá, y cómo vivían el resto de los hombres. Dios les había dicho a ambos que el Paraíso era lo mejor, pues no tenían que trabajar para conseguir nada. Sin embargo, Lilith se sentía confusa. “¿Era realmente el Paraíso lo mejor si no conocía otro mundo con el que comparar?”, se preguntaba constantemente.

Una noche, cansada de mantener relaciones sexuales, siempre con el mismo hombre, y siempre y cuando éste quería, aprovechó la oscuridad para saltar el muro, y unirse al resto de los hombres y mujeres. Era arriesgado, pero tampoco tenía mucho que perder. Allí lo tenía todo.

Una vez saltó el muro, Lilith sintió una sensación que nunca había experimentado: el frío. La capa roja que había cogido para ocultar su huida de Adán era incapaz de mantener su calor. El origen estaba en el suelo. Apenas podía ver con la oscuridad, excepto por la luz de la luna llena que se reflejaba en el blanco suelo, la nieve.

Pronto criaturas extrañas de la noche comenzaron a atacarla, hasta que una manada de 12 lobos la salvó. Estos la guiaron hasta un poblado, donde había un grupo de hombres alrededor de una luz anaranjada que Lilith nunca había visto antes, el fuego. Los hombres, vestidos con pieles, se asustaron al ver a los lobos, aunque rápidamente quedaron eclipsados por una mujer rubia jamás antes vista.

Enseguida Lilith se dio cuenta de que había tomado la opción correcta. Hombres fuertes, de cuerpos esculturales y de un atractivo que Adán, con su oronda barriga, carecía. Una orgía sexual tuvo lugar. Tanto para ella como para los hombres, el sexo dejaba de ser una simple necesidad fisiológica. Era algo más. Lilith y los hombres salvajes se desvirgaban en el placer sexual.

Mientras, Adán en el paraíso descubría que su mujer no estaba. Entró en furia, arrancándose una costilla, que por gracia divina, se convertiría en Eva, una dulce mujer morena.

Lilith, quien nunca había logrado quedarse embarazada de Adán, rápidamente fue fecundada por el resto de los hombres. Sus hijos de una belleza y fuerza inusual. Niños y niñas que cuando crecen se ven dotados de una cualidad nunca antes vista. Una alta capacidad de adaptación al medio, una inteligencia superior a la conocida. Jóvenes capaces de resolver rápidamente problemas y evitar accidentes. Se convertirían en hombres y mujeres longevos, como ella. También ostentaría los cargos de líder de las distintas tribus.

Sin embargo, Lilith, quien durante años había sufrido la opresión de Adán, no era gran amante del cuidado de sus descendientes, por lo que mientras ella se dedicaba a las artes de la noche casi en exclusiva, delegaba el cuidado de sus hijos al resto de hombres y mujeres, quienes gustosos, se dedicaban a educarlos.

Pero en el nuevo mundo, Lilith no solo encontró sexo. También a distintos hombres y mujeres que conviven teniendo que trabajar para conseguir lo que ella siempre había tenido gratis. Ella, que conocía el estado de la perfección, ayudaba en el mundo imperfecto a mejorar el trabajo de todos. Pronto se convertiría en su líder, en la primera política de la Historia de la Humanidad.

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Izq., Venus de Willendorf, derecha superior, Dama de Elche, e inferior, fotograma de Lilith (1964).* 

Con ella, nacía el Matriarcado. Sus dos nuevas facetas favoritas, el sexo y la política, harían que pronto fuera conocida por el resto como la Reina de la Noche. Apenas dormía, pero le daba igual. Ya había soñado demasiado en el Paraíso. Del mismo modo, gracias a su extensa descendencia, fue llamada por muchos la Diosa de la Fertilidad. Nadie sabía el porqué, pero sus hijos e hijas eran distintos al resto. Era la madre de la Civilización.

A la edad de 150 años, satisfecha con su vida, Lilith moría.

Sus descendientes, elegidos democráticamente por el resto, comenzarían a ocupar los cargos de liderazgo político. Con ella había comenzado el progreso social.

Pero éste tenía un largo camino para terminar con los problemas de los hombres. Si es que acaso, algún día terminarían. Mientras que a los reyes se les elegía mediante consejos entre las mujeres y hombres cabeza de familia de las tribus, muchos descendientes de los mismos, los príncipes, creían que el don de liderazgo ya les venía dado por naturaleza. A su juicio, no tenían porque demostrar ninguna habilidad, ni experiencia. Tenían la sangre de Lilith, de color azul, como el cielo, un don divino. La guerra no había hecho nada más que continuar.

Algunas hijas y nietas de Lilith, las magas, pronto llamadas también brujas, se dieron cuenta de que los hombres más nobles solo podrían ser hijos de jóvenes inocentes. Aquellos que nunca habían estado antes con una mujer. La fanfarronería de los hombres no valía con ellas: olían de lejos la virginidad. Sus descendientes, además de nobles, eran fuertes, tanto física como mentalmente. Hombres que se convertirían en guerreros y sanguinarios. No tenían apenas sentimientos.

Por otro lado, otras descendientes de Lilith, las hadas, quienes se hacían llamar venus, se dieron cuenta de que tan solo los hijos de una mujer virgen tendrían sentimientos. La adoración a sus madres vírgenes, tendría como consecuencia una descendencia sensible con toda la naturaleza, pero también de hombres y mujeres débiles. Su falta de voluntad haría, que si bien odiaban la guerra, vieran el suicidio como una opción personal. Convirtieron la enfermedad en don divino.

Los hombres y mujeres pronto aprenderían las artes de la manipulación de sus progenitoras. Las artes de la guerra se basaban en la sangre y los ídolos.

Reunidas las hadas, las magas y los sabios en consejo, determinaron por métodos científicos que la guerra de los hombres solo se terminaría cuando gobernase la Reina del Día. Establecieron la profecía de la Navidad, el nacimiento del Sol, que daría paso a un solsticio de invierno que traería consigo la paz de los hombres en primavera. Esta reina necesitaría apoyarse en una piedra, anterior a la existencia de la mismísima Lilith. La Tierra.

Esa Navidad sería anunciada por Tres Reinas Magas que procederían de Oriente Medio siguiendo la Estrella Polar en busca de la gran fuente de agua. Una vez esto sucediera, llegaría la Reina del Día, que como Lilith, sería rubia y vestiría ropas de abrigo rojas. Ella  venía de la noche, del polo norte, y conocía bien el frío. Se convertiría en la nueva matriarca de un mundo basado en los valores de la Humanidad, la Civilización y la Democracia. La guerra de los hombres daría por fin paso a LA PAZ.

Un mundo sin guerras, con mujeres y hombres dispuestos a conquistar unidos el más allá: las estrellas. Un mundo que nunca más pensaría en el otro más allá. Jamás.

*Nota de pie de foto
Las tres fotos representan distintas figuras de Lilith, personaje legendario del folclore judío, de origen mesopotámico. Se le considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva.
  1. La Venus de Willendorf es una estatuilla antropomorfa femenina de entre 20 000 y 22 000 años a.C. Fue hallada en un yacimiento paleolítico cerca de Willendorf (Austria). Es la más conocida de las venus paleolíticas.
  2. La Dama de Elche es una escultura íbera en piedra caliza, que se data entre los siglos V y IV a. C. Encontrada en el yacimiento de Ilici, cercano a Elche (Alicante). En la actualidad se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid).
  3. Fotograma de Lilith (1964) de Robert Rossen, su última película como director, y en la que refleja su arrepentimiento por participar en la caza de brujas de senador McCarthy. La actriz Jean Seberg interpreta a Lilith, una joven adinerada que se encuentra en un psiquiátrico debido a su enfermedad mental, donde conocerá a Vicent Bruce (Warren Beaty), un joven que tras venir de la guerra está de voluntariado en el centro. En 1965, Seberg se llevó el Globo de Oro a mejor actriz por la película.

Un acto machista II

A los que siguen enredados con el bebé de Carolina Bescansa y su presencia en el Congreso, ese acto machista que está dando tanto que hablar, alentando por “intelectuales” como Diana Aller (ejemplo máximo de posmodernidad), cuyo artículo No es postureo, es necesario triunfa en la red, les diré que:

Yo no tengo que aguantar el olor a mierda de los bebés de nadie mientras trabajo. Tampoco sus lloros, ni sus pucheros. Se llama respeto. Porque somos PERSONAS y no animales. Aunque algunos se comporten como tal.

Lo feminista hubiese sido no ir al Congreso para exigir una baja de maternidad/paternidad digna, aunque en el Congreso de los Diputados ya exista el voto telemático para sus señorías. Puede que una mujer como Carolina Bescansa, procedente una acomodada familia de antiabortistas gallegos,  quien considera que el derecho al aborto de las mujeres no es algo prioritario para la sociedad, no lo entienda. Claro, que una mujer que opina así, pocas lecciones tiene que dar de feminismo.

A partir de ahora, intentaré no alimentar polémicas absurdas, sobre todo hasta que no haya un gobierno que no sea el del PP.

Un acto machista

Hoy ha tenido lugar la apertura de la XI Legislatura con la constitución del Congreso de los Diputados tras las elecciones del pasado 20 de diciembre. Sin lugar a dudas, una legislatura por muchas razones distinta a las anteriores, por la entrada de nuevos políticos, así como una fragmentación del arco parlamentario inédita desde el restablecimiento de la democracia en 1978.

Un día con muchas imágenes, entre ellas la de la diputada de Podemos, Carolina Bescansa, también candidata por este partido a presidir la cámara, quien ha acudido al hemiciclo con su bebé en un acto simbólico. Supongo que en aras de demostrar que se puede conciliar la vida laboral con la familiar. Sin embargo, me gustaría recordarle a la señora Bescansa, que en el Congreso de los Diputados existe una guardería. Del mismo modo, no sé su situación personal, si es madre soltera o no (ni me interesa), pero normalmente los bebés suelen tener otro progenitor (madre o padre).

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Me gustaría recordarle a la señora Bescansa, que en el Congreso de los Diputados existe una guardería.

Hacer propaganda de esta forma con la maternidad es un flaco favor a las mujeres trabajadoras, y la lucha de las mismas durante siglos. ¡Madres corajes, no, gracias! Hay millones de ellas en este país, y no van arrastrando a sus bebés delante de las cámaras. En todo caso, un acto reivindicativo es que el bebé lo hubiera llevado en todo caso un padre. Claro, que le hubieran tachado de populista. Y sinceramente, lo haga un hombre o una mujer es populista. Pero además haciéndolo una mujer tiene un tinte machista. Más reivindicativo hubiera sido no ir al Congreso por estar de baja maternal, aunque esta se puede compaginar con el/la cónyuge, si lo tuviera.

Los niños no están para llevarlos al trabajo. De ahí la necesidad del derecho de conciliación de la vida familiar y laboral. Y basta ya de hacer espectáculo, y el uso de menores con fines propagandísticos. Es bochornoso. Además la señora Bescansa no es la única diputada que tiene bebé/s. Otras no lo van proclamando a los cuatro vientos. Ahí está la diputada Mertixell Batet (PSOE), madre de mellizos, quien no duda en llevarlos a la guardería del Congreso para hijos e hijas de diputados/as y empleado/as. En definitiva, lo que pretende ser un acto reivindicativo no es más que un acto del más rancio machismo.