Cabeza de turco

Javier Olano

Esta expresión, que tiene su origen en las cruzadas, se ha convertido en la norma de una sociedad en la que los que mandan estas acostumbrados a mover los hilos de las marionetas que representan sus intereses. Juguetes rotos a los que cargar las culpas en caso de fechoría manifiesta, sin tener los verdaderos autores que asumir responsabilidad alguna. Una figura tan común, que a veces pasa desapercibida, bien por su obviedad, bien porque no queremos ser conscientes del espectáculo de títeres en el que vivimos.

Es en el terreno de los medios de comunicación públicos, fuertementemente gubernamentalizados, donde encontramos con frecuencia esta figura. Para el recuerdo ya quedan todas las acusaciones de manipulación que tuvo que asumir en solitario el exdirector y presentador de informativos de TVE, Alfredo Urdaci. Más recientemente, en el mismo ente, ha sido el joven Julio Somoano el cabeza visible del desmantelamiento de un servicio público que se habían afianzado entre la ciudadanía como un ejemplo de profesionalidad e independencia a la hora de informar. Sin embargo, parece que esto no es monopolio exclusivo ni de la derecha, ni del pasado.

El pasado septiembre, casi sin notoriedad, fue nombrado director de los informativos de Castilla-La Mancha Televisión, Isaías Blázquez, un joven periodista de 25 años sin casi experiencia y externo al ente. Este nombramiento contrasta con los deseos del presidente García-Page de asemejar RTVCM al modelo de la RTVE de Zapatero, basado en la independecia y el criterio profesional. Del mismo modo, llama la atención el silencio del partido del cambio y sustento de Page, Podemos, ante una situación que ha provocado el malestar de los profesionales de la redacción, así como del comité de empresa, que denunció que el nombramiento se realizó sin comunicación alguna al mismo, ni consenso alguno. 

Parece que aunque cambian los colores en Castilla-La Mancha, TeleCospedal lejos de convertirse en una televisión autonómica para la ciudadanía, se perfila como la nueva televisión del delfín de Bono. Todo ello con la complicidad de la nueva política que representa el partido morado. Nada parece diferenciar esta designación a dedo de la de Patricia Morales, con un perfil similar al de Blázquez, elegida en su día por el entonces presidente de la televisión autónomica Ignacio Villa, procedente de la COPE, designado por María Dolores de Cospedal como artífice de una maquinaria de propaganda y manipulación en beneficio de la popular.

Los nombramientos en los servicios públicos de informativos se deberían de hacer en base a criterios profesionales, siguiendo el modelo de la BBC o el que se estableció en la ley de RTVE de 2006. Parece que a diferencia de García-Page, el presidente de Extremadura, el también socialista Guillermo Fernández Vara, sí que ha retomado esta idea, convocando concursos de méritos y atendiendo a criterios profesionales para el nombramientos de los distintos cargos en Canal Extremadura, televisión usada como arma de propaganda la pasada legislatura por el popular Monago. Mientras, parece que con nuevos o con viejos, con cambio o no, el dedazo y el cabeza de turco siguen siendo lo habitual en muchos otros lugares de este país.

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